Trastorno del sueño infantil

Las pesadillas infantiles y los terrores nocturnos se engloban dentro de los trastornos del sueño y concretamente en el grupo de las parasomnias.

Las parasomnias son aquellos trastornos del sueño caracterizados por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a las fases específicas o la transición entre sueño-vigilia.

Los trastornos del sueño en niños pueden deberse a diversas dificultades a la hora de dormir: problemas para conciliar y exceso de tiempo que duermen.

Las principales causas de que el sueño no sea adecuado. terrores nocturnos

  • Hábitos erróneos en el sueño, como descontrol en las rutinas previas, en la hora de irse a dormir. Esto suele afectar en niños de 6 meses a 5 años.
  • Dificultades para dormir por diversos factores: Ansiedad, miedos, ansiedad por separación…esto suele aparecer a partir de los 5 años de edad.

¿Cómo diferenciar entre pesadilla y terrores nocturnos?

PESADILLAS TERRORES NOCTURNOS
El niño se despierta durante el episodio y recuerda el contenido del sueño. No recordará nada, aunque la agitación durante el sueño ha sido elevada, llegando incluso, a incorporar se la cama, llorar, gritar. Resulta muy difícil despertarle.
Durante el episodio, no hay tono muscular, por lo que no suelen aparecer vocalizaciones ni movimientos. El contenido es recordado vagamente o inexistente.
Cuando se despiertan, tienen sensación de miedo y ansiedad asociada al recuerdo de las imágenes oníricas. Se experimenta una elevada ansiedad y activación autonómica.
Ocurre en la fase del sueño REM Aparecen en el sueño noREM, fases 3 y 4 del sueño.
Suelen darse en la segunda mitad de la noche Se dan en la primera mitad de la noche.
Edad: 3 y 6 años Edad: 4 a 12 años
Suelen remitir a medida que el niño se hace mayor Suelen desaparecer con el tiempo y no precisan de tratamiento farmacológico.

CÓMO ACTUAR ANTE LAS PESADILLAS

En la pesadilla, el niño suele despierto y con mucha ansiedad o miedo.

  • Se debe tranquilizar el niño tras el episodio.
  • Hay que acudir en su ayuda, es decir, ir al dormitorio y escucharle, pero, no entrar mucho en detalles, ya que reforzaremos la importancia del contenido.
  • No dar muchas explicaciones en cuanto al contenido. Por ejemplo, que los monstruos o el demonio solo existe en su imaginación.
  • No se muestre muy ansioso ni preocupado. Utilice una voz suave y relajada.
  • Explícale lo ocurrido: “Has tenido una pesadilla mientras dormías y ya ha pasado todo”
  • Para niños más mayores, de 7 u 8 años, pueden funcionar bien que los padres hablen por la mañana acerca de la pesadilla, ya que hay que saber si le preocupa algo más: en cole, en casa, con los amigos…
  • Normalizar la existencia de las pesadillas. “Todos hemos tenido pesadillas a tu edad y, cuando nos hacemos mayores, desaparecen”. Con ello, podemos contribuir a rebajar el nivel de ansiedad y el temor de que vuelva a ocurrir.

En cuanto a los terrores nocturnos, son menos frecuentes que las pesadillas. Según el DSM-V-R, la prevalencia de terrores nocturnos en población infantil es de 1-6%. Se inicia entre los 4 y 12 años y remite en la adolescencia.

Hechos traumáticos como hospitalizaciones, separación de la madre, muerte de un ser querido…son factores influyen en la aparición de los terrores nocturnos. Además, la tensión emocional y la fatiga, pueden incrementar la aparición.

CÓMO ACTUAR ANTE LOS TERRORES NOCTURNOS

Es importante establecer un diagnóstico diferencial entre pesadillas y terrores nocturnos ya que tienen semejanzas en su expresión.

Los terrores nocturnos desaparecen con la edad, y no suelen precisar de ayuda farmacológica. Se daría el caso, si se alargarse en el tiempo y afectase, por su frecuencia e intensidad, en la vida diaria del niño.

En casos leves, que suele ser la mayoría los padres deben:

  • Actitud tranquila y positiva
  • Durante los episodios, solo deben de vigilar que el niño no se caiga de la cama o sufra cualquier daño físico. Es importante recordar, que el niño NO está despierto.
  • No hablarle ni intentar despertarle. Suele durar entre 5 y 10 minutos
  • Dejar que el episodio siga su curso natural y se desvanezca en el tiempo bajo nuestra vigilancia.
  • Durante la vigilia, observar si existen problemas, por ejemplo en el parque, en el colegio… De haber problemas, lo primero que se debe de hacer, es buscar una solución.

Existen técnicas que enseñan a tu hijo a afrontar los sueños que le provocan ansiedad, por ejemplo relajación y también, estrategias para los padres para disminuir la aparición de estos episodios, como por ejemplo, despertar al niño antes de la hora habitual en la que aparece el episodio. Esto requiere una observación previa, control y seguimiento personalizado por parte del psicólogo

Te recomendamos que sigas las pautas citadas y ante cualquier síntoma o malestar significativo que impida el descanso de tu hijo, solicita ayuda.

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